Mi manera

“I’ve lived a life that’s full.
I’ve traveled each and every highway;
and more, much more than this,
I did it my way”

Y como dice otra canción, ¡Gracias a la vida! Sí, porque la verdad es que me está dando la oportunidad de tomar diferentes caminos. De momento puedo decir que ya he podido probar muchas cosas, tanto en el ámbito de la danza y la conciencia como en otros aprendizajes más intelectuales o trabajos que me abren también nuevas vías y contribuyen a mi formación integral como “personartist”.

Trato de seguir aprendiendo cada día, sola en algunos momentos y en otros de la mano de maestros como Mudra Coresophe (aka Miryam Szabo), Eva Chacón, Cristiane Azem, Chandrika Chinoy, Gloria Mandelik o Shokry Mohamed. Todos presentes en mi presente. Mención especial merecen mis “Chicas de Oro”, mis alumnas del Centro de Mayores donde imparto clases desde hace años. Ellas son mi motivación para querer seguir enseñando.

La Danza Oriental me enamoró, la oportunidad tan grande que da al femenino de expresarse, si se le permite de verdad. El Kung Fu Shaolin me dio confianza en mi cuerpo. La Danza Clásica del Sur de la India Bharata Natyam me hizo entender cómo un aspecto masculino (la precisión) y un aspecto femenino (la capacidad de expresar emociones) pueden ser uno en una danza armónica y bella. Las danzas gitanas del mundo al estilo de la escuela de Danza Duende me enseñaron a estar presente con todo lo que soy y la alquimia de transformar el sufrimiento en alegría.

Todo esto está en mi forma de enseñar la danza oriental, es por eso que esta web se llama Danzalquimia, un nombre que llevo años utilizando y es otra de mis líneas de trabajo.

Mi visión de la danza oriental o danza del vientre no es ortodoxa. De hecho, verás en mis fotos que mi imagen no corresponde a la danzarina del vientre con traje de dos piezas y lentejuelas; esto no es un juicio, adoro esos trajes. Lo que ocurre es que, en mi proceso, hasta ahora, no he tenido la necesidad de vestirme así para bailar… ¡Ojo que no lo descarto!

Pero mi propuesta es otra, siempre desde luego recurriendo y revisando una y otra vez las fuentes de las que bebo; en los últimos años estoy dando forma a un trabajo que denomino “Movimiento en Femenino” y que espero contribuya al bienestar integral de todas las mujeres (y hombres también, por qué no) que quieran unirse a practicarlo.

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